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04

Vom Ich zum Selbst

Del yo al Ser

Michael Maschka · 2025

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Vom Ich zum Selbst

Del yo al Ser

Michael Maschka · 2025

Material

Óleo sobre lienzo

Dimensions

100 × 100 cm

Un edificio barroco que recuerda a una iglesia: circular, simétrico, rodeado de arcadas. Un círculo: símbolo de la totalidad. Una luz solar deslumbrante corta el aire en franjas doradas, partículas de polvo bailan en ellas como diminutos planetas. En el centro, una fuente de la que el agua asciende al cielo, como si quisiera tocar la luz: la conciencia que recuerda su origen.

Sobre una figura femenina vestida completamente de blanco flota un cristal. Claro. Intacto. Puro. Atrapa la luz del sol y la descompone en rayos puros. El cristal representa el Ser superior: el núcleo inmutable que no se escenifica, sino que simplemente ES. La figura reposa sobre una esfera dorada. Oro: el metal de la perfección, en el que cielo y tierra se tocan. Los brazos elevados de la figura, que personifica el alma pura, parecen una postura entre la entrega y la recepción. A la derecha está la pequeña princesa con su corona, que pesa más de lo que parece. Ella simboliza la identificación: nombre, rol, estatus. Junto a ella marchitan flores. Lo que se apoya sólo en el brillo exterior está sometido al cambio, a la fugacidad. El ego aparece aquí como una forma temprana e inmadura de la conciencia: como una pequeña princesa que aún cree que debe gobernar para ser.

En el borde de la fuente duerme un niño. Es la esencia intocada: todavía sin máscara, sin pretensiones. El Ser dormido que espera ser despertado. En el agua se deslizan peces koi: signo de transformación y maduración interior. Una paloma blanca vela en silencio al borde del pilón: la paz no surge por la posesión, sino por el recuerdo de lo que es eterno. La luz solar atraviesa la escena sin discriminar. Cae sobre la corona y el niño, sobre el oro y la piedra, sobre el agua y el cristal. El camino del yo al Ser no es una lucha, sino un volver a casa hacia la luz. Es un ascenso —como el agua en la fuente. Una iluminación de la identidad. Un soltar de la carga. Cuando el yo reconoce que no tiene que gobernar para ser, el cristal en nosotros comienza a brillar.

Vom Ich zum Selbst – Vista